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Es director teatral y licenciado en Filosofía por la Universidad de Salamanca (2010) y tiene un Máster “Estudios Avanzados de Teatro” de la Universidad Internacional de La Rioja. Comenzó su labor artística y pedagógica en la compañía argentina “El Rayo Misterioso”, con la que participó como actor o asistente en importantes festivales y espacios en más de una decena de países de Europa y Latinoamérica. Es autor y director de todos los espectáculos de Lombó Teatro, que fundó en Salamanca con Natalia Gabriela Miguel.
Su práctica teatral entronca con la tradición del teatro radical político y laboratorio de los años 60, enfrentándose a la crisis del sentido de la acción teatral de las décadas posteriores.
Martín Piola ve el teatro como un espacio creado por personas que deben no sólo trabajar y aprender sino también disfrutar y, si cabe, amarse. En «Lombó Teatro» trabajan juntos futuros profesionales del teatro con quienes quieren, simplemente vivir la experiencia única de subir a un escenario. Su visión luminosa de las posibilidades del actor en la escena contrasta con la cara más oscura que presenta en sus espectáculos en los cuales los fantasmas del odio y la ambición pugnan por salir a la superficie de la aparentemente aséptica vida cotidiana. Recibió el «Premio Teatro Exprés» de la Asociación de Autores de Teatro. por su obra corta «Otras cuestiones de género».
Ha dirigido numerosos espectáculos, casi todos de autoría propia: Jesús de Topas, que explora la palabra del cristo lanzada por un personaje excluido, Caviar con Canela, que explora las relaciones de tres mujeres desde el absurdo; La Memoria, que aborda su falta en nuestro país desde un futuro apocalíptico, La Muerte de Jaramillo, donde el existencialismo se esconde en un carro de saltimbanquis de pueblo y La Terapia del Dr. Lovely, una obra de suspense de mujeres institucionalizadas. En 2021 y 2022 estrenó dos espectáculos que fueron seleccionados en la convocatoria del Ayuntamiento de apoyo a las mejores propuestas de nueva creación escénica de cada año en Salamanca. Por un lado una farsa medieval de autor anónimo y por el otro No quiero irme todavía, que también fue apoyada por la Junta de Castilla y León.
En 2009 abre la Escuela de Teatro LOMBÓ que dirige y en la que da clases de Interpretación, Puesta en escena y Teoría de las Artes Escénicas. Como director de la Escuela ha explorado con sus alumnos multitud de autores y estilos pero con La princesa constante es la primera vez que incursiona en el Siglo de Oro. También dentro de sus variadísimos intereses, da clases de Tango y Danza Contact Improvisación.
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«Ser director de teatro en una Escuela de Teatro pequeña de una ciudad mediana como Salamanca requiere abrazar la diversidad como enfoque pedagógico. En Lombó trabajan juntos futuros profesionales del teatro con quienes quieren simplemente vivir la experiencia única de subir a un escenario. Entonces la colaboración entre compañeras no es algo solidario en el sentido de «dar», sino que todas aprendemos -«recibimos»- en esa escucha. El gran desafío del actor y la actriz es poder expresar lo mejor de nosotros en las condiciones dadas. Entonces para brillar con nuestro arte aprendemos a usar como material de trabajo expresivo todo lo que sucede a nuestro alrededor, sin querer cambiar a nuestras compañeras y compañeros. Pero ese mismo brillo y esa misma escucha es la que modifica a nuestro entorno y a nuestras compañeras para que podamos brillar todas, si cabe, un poco más. Siempre digo a mis estudiantes que el teatro es más fácil que la vida. En este caso en concreto, el enfoque de que si cambiamos nosotros cambiará el mundo para mejor es discutible (como poco). Pero estoy seguro de que si cambiamos nosotros, cambiará la escena y sus integrantes. Luego cómo esa escena cambia el mundo, ya se irá viendo: hay más gente y más profesiones que tendrán que hacer lo suyo al respecto ¿no?»
-Martín.